su infancia mi juventud
te pregunto: ¿qué recuerdas?
-un placard de una abuela,
recuerdos encerrados en el placard
custodiados por la fiel naftalina.
y aquella misma tarde en estudio
un niño sonámbulo soltó la cama
enfermo del delirio.
-¿y aquel colegio existe?
-no lo sé, todavía existen
las mañanas y sus cafés golpeadores,
la llegada aún se puede ver
y el olor al vinagre, oh sí,
lo recuerdo, el llamado de los
piojos que vienen a combatir.
¿betún? había. había en los
zapatos, míos, gastados de recorrer
EL dificil camino.
-¿si termina el año?
sucede, se mezclan los dos
olores.
uno que arde, quema, enrojece
al sol en una playa en discusión con la arena.
un último, existe,
una reunión, ocurre,
hipocresía, reune,
familia, sonríe,
espíritu, muere.
-¿navidad?
-ganaste.
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viernes, 4 de diciembre de 2009
lunes, 23 de noviembre de 2009
#
lugares distantes que te hacen unir
el alma, son lugares encerrados
un mismo lugar que te lleva
con amigos a reunión polvo estornudo.
hace un fin de semana,
mi abuela sentada en una mesita
sus manos y brazos
sus cremas y perfumes.
los perfumes, transparencias
una prenda atada al
aroma de su dueño
o viceversa.
si hablar de familia
ahora me toca
hay en esa casa una habitación
y en ella juegan dos hermanos infantes
una habitación que huele a vida:
juventud, infancia y ancianidad.
veo la cocina y ahí
mi familia unida
un reencuentro atípico
del cual el jengibre se ríe
y se junta a la canela, olor
que no agrada pero invita
al postre naranja y mandarina
y también a la sobremesa
de un café con crema y aquella
canela.
termino la cena, postre divino.
¡cuidado!
aromas que tientan a
¿y si...?
¡no!
dieta.
el alma, son lugares encerrados
un mismo lugar que te lleva
con amigos a reunión polvo estornudo.
hace un fin de semana,
mi abuela sentada en una mesita
sus manos y brazos
sus cremas y perfumes.
los perfumes, transparencias
una prenda atada al
aroma de su dueño
o viceversa.
si hablar de familia
ahora me toca
hay en esa casa una habitación
y en ella juegan dos hermanos infantes
una habitación que huele a vida:
juventud, infancia y ancianidad.
veo la cocina y ahí
mi familia unida
un reencuentro atípico
del cual el jengibre se ríe
y se junta a la canela, olor
que no agrada pero invita
al postre naranja y mandarina
y también a la sobremesa
de un café con crema y aquella
canela.
termino la cena, postre divino.
¡cuidado!
aromas que tientan a
¿y si...?
¡no!
dieta.
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